sábado, 31 de diciembre de 2011

El ingenuo José Pablo

El haberme declarado abierta y definitivamente kirchnerista me ha impuesto la obligación de argumentar cada decisión del oficialismo nacional. No me lo he impuesto yo. Me lo imponen opositores y acepto feliz el convite. Y 9 de cada 10 veces me enredo en ásperas discusiones intentando explicar mi punto de vista. Son raras las veces en que la discusión es fructífera. En general, son un contrapunto de necedades sordas. Una de 10 concedo un error. No es matemático, la estadística es figurativa. Y esas veces no hay discusión y el opositor se encuentra ante la estúpida certeza de haber demostrado que ha tenido razón las 10 veces. Y volverá a utilizar esta concesión ante cada nueva discusión. A diferencia de mi amigo opositor, mis ideas no son reacciones a partir del origen de la acción. Mi amigo opositor reacciona en contrario de cada medida del Gobierno. Yo no reacciono ni siempre en favor del Gobierno ni siempre en contra de la oposición. Mi amigo opositor tiene pocas ideas propias, las otras las va desarrollando a medida que el Gobierno toma parte. Y así ha estado en contra de los subisidios y ahora en contra de su remoción.

Pero no sólo discrepo con mi amigo opositor. Por mi concesión de errores discrepo con compañeros de ideas. Y no está mal, no está nada mal. Hasta que me consideran traidor por esto. José Pablo Feinmann protagonizó uno de esos escándalos que disfrutan los opositores. Como el de Horacio Gonzalez con la carta a Vargas Llosa o la nota de Fito Páez. Ni la reacción de los diarios ni la de mi amigo opositor me causaron sorpresa. Y si no me extrañaron a mi, un analfabeto en lides políticas, me resulta poco creíble que José Pablo haya caído tan fácilmente. Afecto a las teorías de las conspiraciones, concluiré que lo ha hecho para promocionar su libro. Y sólo eso le reprocharé. Creo tener muchas coincidencias con la ideología de JP sin conocerla muy a fondo. He leído sólo uno de sus libros y soy frecuente lector de sus columnas. Pero el odio que han descargado algunos de mis compañeros de ideas me desalienta. Me enoja la intolerancia en la oposición, me desalienta cuando la encuentro de mi lado. El intolerante no quiere considerarme kirchnerista. Es como el fanático de los Redondos que lo sigue de antes de que editaran el primer disco y desprecia las multitudes actuales. El intolerante no suma, resta.

Que este 2012 nos encuentre más unidos, más argentinos, más latinoamericanos, más tolerantes. Y que Cristina se ponga bien que la necesitamos.  

lunes, 28 de noviembre de 2011

Lanata desequilibrado

Sostiene Lanata que un alto funcionario K le confió a Perfil vanidades de la presidente. Sostiene Lanata que las lágrimas por Néstor nos han sido arrancadas mediante escenografías cuidadosamente dispuestas. Sostiene Lanata que la muerte de Néstor la liberó. Todo y más lo ha aprendido de boca de los más cercanos e inedintificables del entorno de Cristina. Continúo leyendo la columna aunque para ficción elijo en general otros autores.
Lanata desprecia el revisionismo histórico llamándolo Ministerio del Relato alimentando la mitología de que cada movida del Gobierno es engañosa, calculadora y oculta malhechoras intenciones. Ensucia a O'Donnell por errores de los que él mismo no está exento. Amplía la lista de sus llamados esbirros como lo ha hecho oportunamente con Victor Hugo, Verbitsky y Aliverti. A este último le criticó incluso su prosa desde su delicada impronta borgiana.
A Lanata le reconozco el mérito de adornarle cierto disfraz de credibilidad a las ficciones que le imponen repetir quienes hoy le firman sus cheques. Ha empeñado su otra vez discutible trayectoria con fines condenados al fracaso. Porque la estrategia de ensuciar al Gobierno ha resultado inequívocamente en más apoyo, más votos.
Criticó los subsidios por onerosos, critica ahora su remoción y la llama ajuste. Anuncia haber renunciado para reconstruir una coherencia que ha perdido hace un tiempo.
En la segunda parte del cuento, Lanata anuncia elíptica y lilitamente (adverbio acunado a partir de la recurrencia apocalíptica de Carrió) el colapso de la economía argentina asociándola a España y su 22% de desocupación.
Luego se ocupa de la maldita juventud que lo enfrenta al dilema de renovar o no renovar en política. Lanata se ha ubicado de ambos lados según le han dictado. Y desprecia el salario de Recalde sin aludir a salarios en puestos similares en otras compañias similares.
Exaltado contrapone en cifras el déficit local frente a superávits regionales. Olvida mencionar que dicho déficit fue mucho mayor y que LAN no fue vaciada por Iberia y sus amigos de Marsans.
En el cierre triunfal del cuento con final previsible, donde no faltó Moreno, su personaje fetiche, reclama por el derecho constitucional de comprar dólares.
Lanata, sabemos, se ha puesto del lado del más débil. Y en este caso el más débil parece ser Carlos Blaquier, presidente de Ledesma, quien compró 11 millones de dólares durante el intento de corrida, luego de haber recibido 9 vía un crédito del Bicentenario para invertir en un criadero de chanchos.

Si este presente lo encuentra, lector, ávido de verdades le desaconsejo acudir a Lanata. Tampoco lo recomiendo como literatura fantástica, Edgar Allan Poe para esos casos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Argentinidad

La mujer no lee y habla. Con esa voz tan femenina y estruendosa a la vez. Sus palabras acallan poderosos. No titubea, se sabe no menos que nadie. No me resulta novedoso, llevo ocho años viviéndolo, aunque no puedo evitar emocionarme cada vez. Es la más pura forma del orgullo. Reclama control a un capitalismo salvaje, anarco-capitalismo lo llama, que hunde economías. En un mundo paralelo, otro político argentino lee un papel con el mensaje opuesto, se sonroja y se le entrecorta la voz y le sonríe al norteamericano que lo mira con desprecio.

Berlusconi anuncia su renuncia, entre traiciones y bromas inexplicables. A los que repiten "¿qué querés en este país?" les pido me expliquen a Berlusconi. Piñera sigue reprimiendo a aquellos que no han comprendido su explicación de que la educación es un negocio. Grecia prefiere intentar un ajuste más, seguramente esta vez funcionará.

Y mientras en la Ciudad se derrumba el edificio 13 del año, en Neuquén brota petróleo, las AUH recuperan 130.000 chicos en las escuelas y se anuncia un sistema biométrico de identificación. Cavallo malinterpreta el 54% y opina. Mariano entra en pánico por el dólar y recuerda su Iphone bloqueado en la Aduana, ¿qué querés en este país?

Mariano veranea en Punta del Este y predice un dólar a $10. Lamentó por semanas la muerte de Steve Jobs y se burló en silencio de quienes recordamos a Néstor. Critica los "planes descansar" que propician la "vaguedad"; imagino que quiso decir vagancia. Demanda control de la inmigración, no lo dice pero lo pretende sólo para un grupo. Mariano no es nieto de querandíes. Ve corrupción en cada medida del Gobierno y lo indignan los números del Indec aunque no sabe explicarme cómo lo perjudican. Me envía mails reveladores para "abrirme los ojos". De esa forma me enteré que Máximo Kirchner cobra un AUH y que el padre de Filmus es un arquitecto que trabajaba para Schoklender. Dice que las AUH incentivan embarazos múltiples. Mariano es un nazi pero se ofende si se lo dicen.

La mujer agradece ahora el libro de Paenza que se incluirá en las netbooks y felicita a los deportistas que hoy se sienten apoyados. Pudo devolverle gentilezas a Macri y enrostrarle la muerte y el derrumbe 13, pero no es afecta a esas bajezas. De hecho Macri lo hizo con el colectivo y el ferrocarril Sarmiento. Sepan que vamos en camino a que la frase ¿qué querés en este país? tenga una connotación positiva. Aunque eso le provoque pesadillas a Mariano.